Thursday, August 21, 2008

Conversación y cigarrillos

Ayer tuve una fumada e interesante conversación con mi amigo Marcelo... hablamos del cuerpo, de la honestidad del relato pornográfico de la Elfriede Jellinek, cuestión que puede sonar chocante, sobre todo para las defensoras de los derechos del cuerpo y reproductivos... pero me parece que no lo es. Existe una especie de esquizofrenia entre el discurso respecto del cuerpo, lo que se dice, lo que se hace público... cargado de elementos valóricos, el respeto, el amor... todo muy bonito... sin embargo, en la realidad, nuestros encuentros sexuales están absolutamente genitalizados, con nuestros padres no hablamos de cómo sentir mas placer, de cómo descubrirnos, sino de anticoncepción y de hacerlo con amor... la escuela es el video porno. Allí radica el problema... una cuestión es como hablamos del cuerpo y su sexualidad y otra, muy distinta, es cómo abordamos el tema en la cama. Ahora lo positivo de esto es cómo esta escritoraza! logra darle una hermosura tremenda a ese relato "pornográfico" transformando esa brutalidad, en otra brutalidad, mas bella, mas honesta, más lúdica... en otra pornografía.

Los amantes de Jellinek

" Así, en el transcurso de los años, se creó un círculo natural: nacer y empezar y casarse y salir y tener a la hija, la ama de casa o vendedora, generalmente ama de casa, la hija empieza, madre estira las patas, hija se casa, sale, se lanza del estribo, ella da a luz a la siguiente hija, la tienda de subsistencias populares es el centro del círculo natural de la naturaleza, en sus frutas y verduras se reflejan las estaciones del año, se refleja la vida humana en sus múltiples formas de expresión, en su único escaparate se reflejan las caras atentas de las vendedoras reunidas aquí para esperar el matrimonio y la vida. Pero el matrimonio siempre llega solo, sin la vida. Terrible, esta agonía lenta. Los hombres y las mujeres agonizan juntos, el hombre siquiera tiene un poco de diversión, vigila a su esposa como mastín desde fuera, la vigila en su agonía. La mujer vigila desde dentro al hombre, a las turistas en verano, a su hija y el dinero para el gasto, no dedicado a la borrachera. Y el hombre vigila desde fuera a su esposa, a los turistas, a la hija y el dinero para el gasto para apartar algo para emborracharse. Y así agonizan mutuamente. La hija ya no puede esperar poder agonizar también, y los padres hacen sus compras para la muerte de la hija: sábanas y toallas y trapos y un refrigerador usado, se conservará muerta pero fresca. "

Con frescura descarnada la Jellinek describe el futuro de muchos de nosotros... nuestra vida llena de muerte agónica... busquemos algo diferente antes del morir!