Sunday, October 19, 2008

Cuerpos que hablan

Hace unos días pienso en cuál es la necesidad de tocarnos. Es un aprendizaje. Nos movemos y tocamos diciendo mucho. El problema es que la lectura de ese lenguaje ha sido castrada vilmente. Conversaba yo, hoy, con mi amigo Marcelo, sobre esto. Llegamos a la conclusión de que mentimos mucho en el discurso y creamos una serie de gestos que avalen nuestro grupiento enredo de palabras, negando así el verdadero lenguaje fisiológico.
Lo más lamentable, es que el discurso sensorial es la clave de cualquier acercamiento al otro. Hacemos el amor copiando posturas televisivas, como si se tratara de una especie de intimidad farandulera. Un asco. Damos la mano para saludar a personas a las que muchas veces quisiéramos escupir. Mero trámite de la comunicación formal. Otro asco. Y así, muchos otros ejemplos.

Fluir es el secreto. Fluir es lo hermoso de lo sensorial. Fluir es el erotismo cotidiano que no sólo se debe asociar con el coito. A tocarse más, a tener más gestos obsenos, dulces, no importa, pero que sean verdaderos.