Monday, September 15, 2008
A amar con libertad!!!
Existen dos representaciones femeninas provenientes del imaginario colectivo que son antagónicas y funcionan en forma dialéctica: la primera, asociada con Eva y la segunda, con Lilith. La primera es la madre, la esposa, esa persona que representa el amor sensato, el punto de referencia (equilibrio emocional y espiritual) la confianza y la seguridad. Entiende el poder no como medio de explotación, sino como responsabilidad con el otro, pero también esos cuidados le otorgan la atribución de poseer al otro y no sólo a su persona, su corporalidad; sino su incondicionalidad, sus hábitos, conductas, posesiones materiales, etc. Ella exige fidelidad y es legítimo que lo haga, si lo miramos desde la perspectiva de que ella lo dá todo. La segunda, Lilith, es su contradicción. Lilith representa la libertad tanto sexual como de pensamiento, la opción. Representa la irreverencia, lo instintivo, el placer, la aventura (Lilith no puede tener hijos, la historia bíblica cuenta que ella debe robarlos a Eva, que representa lo reproductivo del acto sexual y Lilith, el placer de él.) Lilith es una buena compañera en todos los aspectos, pero no cuida del otro ni toma decisiones por él, cree a ciegas en la autonomía propia y la su pareja. No se proyecta ni mide consecuencias, es capaz de hacer cualquier cosa por amor, menos prometer amor eterno, eso es una mera ilusión romántica. Juega, ama profundamente, pero cree en la reinvención constante del amor, sino, desaparece.
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